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Històries de la Tinença: L’Avenc dels Lladres

Històries de la Tinença / Historias de la Tinença

 

senderismo tinença de benifassa

Les muntanyes dels Ports han sigut testimonis de vida, però també de misèria i de guerres. Com molts sabreu, aquestes muntanyes van servir com a camp de batalla durant les guerres carlistes. Els partidaris de Carlos María Isidro de Borbón, els carlistes, i els defensors de Isabel II, els isabelins, van tindre una presència molt important durant la guerra dels 7 anys.

La singular geología d’aquestes muntanyes permetia que les tropes carlistes, més reduïdes i amb menys efectius, poguèssin trobar amagatalls i llocs de ofensiva contra els isabelins. Tot això va provocar que la gent que vivia als masos fora de les poblacions, es trobèssin desprotegits contra els desitjos de uns i d’altres. Com passa a totes les guerres la població civil s’emportava sempre la pitjor part.

A ran d’això van ocorrer fets que s’han conservat a la memòria dels més vells i que, si no es posen per escrit, tenen els seus dies comptats. Aquesta història l’hem extret del llibre “El Boixar, identidad como pueblo” de Vicent Galmés, gràcies a les converses amb els vells del poble, ell les ha pogut guardar per a la posteritat. Aquí la deixem:

En el Mas de la Boixar, situado en el término de Valderrobles pero cerca del Mas Blanc, vivían solos un señor y un señora bastante mayores, ya que su hijo hacía diez años que se había marchado al frente y no tenían noticias de él. Un buen día llegó a la masía un hombre vestido de militar a pedirles alojamiento; durante la cena estuvo hablando con los masoveros y les dijo que era sargento y que iba de paso. Los masoveros le contaron la historia de su hijo y este les preguntó que si vieran a su hijo lo reconocerían, a lo que, con total firmeza, le contestaron que sí.

Al terminar de cenar se acostaron si más y a la mañana siguiente el sargento se quitó la barba, el bigote y se aseó, dándoles la sorpresa de que él mismo era el hijo que no sabían nada durante tanto tiempo.

Tras la buena noticia y después de unos días, una noche mientras cenaban le contaron que habitualmente una banda de maleantes que venían del Bajo Aragón y que estaba formada por 13 o 14 miembros, cuando actuaban por el término, siempre les elegían a ellos para les prepararan las comidas, maltratándolos y robándoles lo poco que tenían. Después de escuchar la historia les dijo a sus padres que él les daría un escarmiento.

Pasado un tiempo llegó uno de los emisarios de los ladrones a decirle a la señora que matara un cordero y que preparara el vino para la tarde. Entonces el sargento y algún masovero molesto del contorno prepararon un plan, se escondieron en las cuadras y esperaron a que los ladrones bebieran abundantemente. Llegado el momento, el militar, con su arma reglamentaria entró en la casa y les dio el alto mientras otros hombres se apoderaban de les armas que normalmente dejaban juntas en la entrada de la casa.

Tras la detención los ataron a todos con una cuerda y en fila los condujeron al Avenc del Sola de Molesa, un agujero natural que está situado cerca del Mas Blanc; allí el sargento les disparó uno a uno matándolos a todos, echando los cuerpos a la fosa.

Pasados seis meses por Valderrobres y su contorno corría un rumor que centraba las sospechas de la desaparición cerca del Boixar y el sargento, al que le llegaron estas noticias, se asustó un poco y por precaución se fue al pueblo, compró una cadena y con la ayuda de sus cómplices sacaron los despojos y los quemaron en el fondo de un valle cercano, destruyendo de esa forma todas las pruebas.

En el lugar aún se pueden ver las marcas que dejó la cadena en el roce con la piedra y con el paso del tiempo el agujero pasó a llamarse El Avenc dels Lladres…

mapa avenc

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